Retratos

Pintar el rostro de alguien es un ejercicio turbador. Yo lo hago con muchísimo respeto y seguro siempre del fracaso. Todo lo más, sé que puedo alcanzar la punta del iceberg.  Pero cuento con ello y tengo aceptar que sea suficiente. Por si esto, lector, te parece una rendición, habré de decirte que aun así, pintar retratos es apasionante.

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