Hace tiempo  leí  la historia terrible de unas personas que eran llevadas presas en un vagón de carga y sólo tenían un ventanuco para poder mirar lo que ocurría en el exterior. Entre todos elegían a quien debían aupar para llegar al ventanuco y echar un vistazo y así contar a los que estaban dentro, a oscuras, lo que ocurría fuera. Leí esto en un libro de José Antonio Marina. Creo que era “Teoría de la inteligencia creadora”. Marina recogía esta historia de diferentes fuentes y testimonios. Estas personas “presas” eran judíos que llevaban a los campos de concentración. Marina hacía un paralelismo entre este suceso particular y el papel de las personas “dictaminadas” como “artistas” por la sociedad para contarles su momento vital. Es una historia que me impactó profundamente. Esta misma mañana, mientras paseaba con los perros, se me ha ocurrido que mucho antes que de que esto ocurriera, Platón ya dijo algo parecido. Expuso el “Mito de la Caverna”. Se supone que la visión que tenemos del mundo es una visión sesgada, parcial y filtrada. Sólo sombras de la Realidad. Se me ocurrió que a lo mejor eran los magos, los filósofos o los sacerdotes, los que eran capaces de intuir y relatar a los demás el significado auténtico de esas sombras proyectadas en el fondo de la caverna. Esta sería también la tarea del artista. Mejor que ninguna otra.

Naturalmente yo me considero muy, muy lejos de ser un artista; pero muy agradecido también a la vida, por haberme acercado un poquitín a todo esto. Y… bueno, a intentar compartir lo que veo a mi alrededor y lo que siento en mi interior que a veces se parecen muchísimo.
2018-01-14 11.16.25 1